Entonces ¿quién eres? Necesitamos alguna respuesta para los que nos enviaron. ¿Qué puedes decirnos de ti mismo?
Juan contestó con las palabras del profeta Isaías:
«Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!» – Juan 1:22, 23 (NTV)
Juan el Bautista fue un hombre que se negó a ponerse una etiqueta. No quiso decir soy #profeta, #Elías ni #Mesías. Simplemente respondió con su función: Soy una voz.
Y es que al etiquetarlo, los líderes religiosos sabrían exactamente de que y cómo deberían cuidarse: ¿De alguien que se dice #profeta? ¿De alguien que dice ser #Elías? ¿O de alguien que dice ser el #Mesías? Su preocupación no era comprender su persona ni su mensaje. Su preocupación eran ellos mismos, más específicamente sus intereses: Quien él dijera ser los ayudaría a entender si los favorecería o no.
Pero Juan no los complace. Él sabe que hay una tarea que debe cumplir sin importar la etiqueta. Quizá porque la etiqueta convierte en protagonista y no era lo que él deseaba. En su respuesta se atrevió a decir “en medio de la multitud hay alguien a quien ustedes no reconocen… yo ni siquiera soy digno de ser su esclavo, ni de desatar las correas de sus sandalias”. No soy digno, simplemente cumplo con mi funcion.
Y tu ¿quién eres? ¿Qué respondes?