Soy una voz

Entonces ¿quién eres? Necesitamos alguna respuesta para los que nos enviaron. ¿Qué puedes decirnos de ti mismo?

Juan contestó con las palabras del profeta Isaías:

«Soy una voz que clama en el desierto: “¡Abran camino para la llegada del Señor!» – Juan 1:22, 23 (NTV)

Juan el Bautista fue un hombre que se negó a ponerse una etiqueta. No quiso decir soy #profeta, #Elías ni #Mesías. Simplemente respondió con su función: Soy una voz.

Y es que al etiquetarlo, los líderes religiosos sabrían exactamente de que y cómo deberían cuidarse: ¿De alguien que se dice #profeta? ¿De alguien que dice ser #Elías? ¿O de alguien que dice ser el #Mesías? Su preocupación no era comprender su persona ni su mensaje. Su preocupación eran ellos mismos, más específicamente sus intereses: Quien él dijera ser los ayudaría a entender si los favorecería o no.

Pero Juan no los complace. Él sabe que hay una tarea que debe cumplir sin importar la etiqueta. Quizá porque la etiqueta convierte en protagonista y no era lo que él deseaba. En su respuesta se atrevió a decir “en medio de la multitud hay alguien a quien ustedes no reconocen… yo ni siquiera soy digno de ser su esclavo, ni de desatar las correas de sus sandalias”. No soy digno, simplemente cumplo con mi funcion.

Y tu ¿quién eres? ¿Qué respondes?

El verdadero evangelio

Otra razón por la que el pueblo de Israel disfrutaba de la ley, es porque les daba una oportunidad de satisfacción. De saber que de alguna manera, a través de su esfuerzo, se habían ganado la aprobación del Padre.

También en este aspecto el Padre quiso comunicar algo a través de su Hijo. Parece que quiso decir: ¡Así no son las cosas! Si ustedes han de ser salvos es a través de mi amor. Yo soy un Dios fiel y lleno de misericordia, y mi Hijo les mostrará cómo soy para que se acerquen a mi.

Y el Hijo cumplió con su misión. No sólo lo predicó con palabras, sino con hechos que revelan su persona (y la del Padre). Me basta ahora con hacer referencia a la respuesta que recibió aquella mujer que fue sorprendida en adulterio: Ni yo te condeno. Vete y no peques más.

Este es el verdadero evangelio: Perdón, restauración. Una nueva oportunidad.

Revelación de Dios

De su abundancia, todos hemos recibido una bendición inmerecida tras otra. Pues la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor inagotable de Dios y su fidelidad vinieron por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; pero el Hijo, el único, él mismo es Dios y está íntimamente ligado al Padre. Él nos ha revelado a Dios. - Juan 1:16-18 (NTV)

Juan nos presenta a Jesucristo como el logos, la expresión concreta de Dios. La forma en la que él quiso revelarse a la humanidad.

¿Y cómo es Dios según Juan lo vio en Jesucristo? Fiel, y lleno de amor inagotable.

Muy diferente a lo que el pueblo de Israel era en ese momento de la historia. Ellos habían recibido la ley de Moisés cómo una manifestación de la voluntad divina. Y la disfrutaban. Todos sabemos que es así porque también hemos disfrutado criticar, juzgar y condenar. Es parte de nuestra humanidad caída. Pero parece que Dios quiso decir a su pueblo: ¡Basta! Yo no soy así.

En este momento de la historia hace falta recordar lo que Dios quiso expresar a su pueblo. Porque hemos dejado a un lado la ley de Moisés, pero en su lugar hemos instituido la ley de nuestro grupo. Decidimos lo que está bien y lo que está mal. Y de muchas formas decimos para quien no está de acuerdo: “que muera irremisiblemente”.

Efesios 2.1-10 (bosquejo para estudio inductivo)

En este estudio descubriremos:

  1. Nuestro estado anterior (muerte)
  2. Cómo se muestra la gran misericordia de Dios y su amor para con nosotros
  3. Lo que recibimos a través de Jesucristo
  4. Por qué nos ha salvado Dios (la gracia)
  5. A través de qué nos ha salvado Dios (la fe)
  6. La gracia y la fe son un regalo de Dios
  7. Lo que somos ahora (hechura de Dios)
  8. Y cómo debemos vivir (en buenas obras)

Descarga el estudio: Efesios 2.1-10

Las cinco características del amor cristiano

Nadie puede negar que el cristianismo es una religión de amor. Es lo que la distingue (o debería) de las demás.

Decimos que Dios ha mostrado su amor para con nosotros y aún afirmamos que Dios mismo es amor (quizá como su esencia). Decimos que la iglesia (su iglesia) es una comunidad de amor. Y decimos también que quienes hemos recibido el beneficio de su amor estamos llamados a imitarle y a amar a otros. De hecho en alguna ocasión Jesucristo resumió toda la ley y los profetas en amar, sí amar a Dios y a quienes nos rodean. Y nosotros nos llamamos sus discípulos.

Pero nos rehusamos a obedecer.

El apóstol Juan, preocupado por que la iglesia parece ser indiferente a su llamado, nos deja ver un poco acerca de las características de Dios y de su amor hacia nosotros. Quizá en un intento para que la iglesia le imite. Yo encuentro en estos vv. cinco características que bien podrían convertirse en una especie de manifiesto para todo el que quiera imitar al Padre:

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

1 Juan 4:9-10 (RVR 1960)

  1. Se muestra. El amor cristiano va más allá de un sentimiento que se queda en el corazón; es más, ni siquiera se conforma con llegar a los labios. Es uno que se materializa en acciones por otros.
  2. Tiene un objeto concreto. El amor cristiano se muestra con acciones dirigidas a alguien en específico, no es un “amor general”, por así decirlo.
  3. Se sacrifica. El amor cristiano se desprende de algo valioso con tal de ayudar al objeto de su amor. Su amor por el otro es más grande que su amor por sí mismo.
  4. Da vida. Todas las acciones del amor cristiano tienen la finalidad de dar vida a otros, de edificar. Jamás de destruir ni de servirse a sí mismo.
  5. Toma la iniciativa. El amor cristiano no espera que le amen primero para despues responder con amor. Él ama, aún a pesar de que no le amen.

¿Verdad que nos falta aprender a amar como el padre nos ha amado?

Efesios 1:15-23 (bosquejo para estudio inductivo)

En este estudio descubriremos cosas tan importantes para la iglesia de Jesucristo, como:

  • El deber de dar testimonio de su fe y amor hacia los demás.
  • El deber de anhelar un mayor conocimiento de Dios, y de pedir por ello.
  • Lo que debe conocer de Dios.
  • Cómo es el poder de Dios.
  • Y la relación de Jesucristo con su iglesia.

Espero que sea de bendición.

Descargar el archivo: Efesios 1.15-23.

El objeto de nuestro amor (audio)


Puedes ver las notas aquí: El objeto de nuestro amor